miércoles, 16 de septiembre de 2015

El número de página: ¿dónde colocarlo?

Están ahí, como testigos casi invisibles de tu lectura y apenas te fijas en ellos salvo para enorgullecerte del mamotreto que estás leyendo o para comprobar si en el trayecto hasta la siguiente parada de metro te da tiempo a leerte las 12 páginas que te quedan para terminar el capítulo. Qué demonios, te dices, me paso un par de estaciones y ya vuelvo. Se pinchó la rueda del metro, jefe, por eso no llegué a la reunión.

Como una de las labores que nos hemos impuesto en este blog es que triunféis en bodas, bautizos, comuniones y fiestas varias demostrando vuestros conocimientos de edición (no nos lo agradezcáis, somos filántropos natos), esta vez nos hemos propuesto hablaros de la paginación, una cuestión aparentemente simple que veremos que se complica en cuanto uno rasca un poco. 

¿Existen reglas para colocar el número de página? Si algo bueno tiene la edición es que no hay reglas. O, al menos, escritas. Si queremos poner los números de página en orden inverso podremos hacerlo y no nos quitarán el carné de editores pero, ojo, quizás ese número de página no valga para nada. Por tanto, aunque no hay reglas escritas sí las hay no escritas, y esas vienen dadas por la experiencia. Quinientos años diseñando el invento dan para muchos ensayos.

Metámonos en materia. ¿Dónde colocar el número de página? Lo primero, claro está, es situarlo en un margen del libro. De otro modo se confundiría con el cuerpo de texto de la página. Esto es una perogrullada, así es que como os sabemos inteligentes lo dejamos aquí.

La siguiente decisión es la más importante: ¿en qué margen lo colocamos? Pues podemos encontrarnos con cualquiera de las opciones que se os ocurran. Lo más habitual es colocar el número en el margen inferior, y este puede estar centrado o desplazado hacia hacia la esquina externa de la página. Los que colocan el número de página en esa posición  piensan en lo práctico de consultar un número de página: entreabrir el libro es suficiente para ubicarte. Los que colocan en el centro lo hacen más por una cuestión estética. Le da más equilibrio a la página. Vosotros decidís:


En el centro:


En la esquina:


Pero, ¿y si el número de página nos parece soso? Pues le añadimos unas florituras, lo que en el mundo de la edición se llaman elementos de diseño, que pueden ser cosillas simples, como unas rayas (sí, se llaman rayas y no guiones) que arropen a los números:


O, ya puestos, prolongamos las rayas, no sea que se nos vayan a caer las letras por la parte inferior de la página. Se han dado casos muy graves de pérdida crónica de letras en volúmenes que se quedaron en blanco:


O se le puede poner color a los números, que tampoco es un pecado grave e incluso hasta puede quedar curioso:



Pero lo anterior son simples escaramuzas, porque cuando un editor se toma dos copichuelas y alguien le menta los atributos, ah, entonces es capaz de lo que sea:




Por tanto, la cuestión es: ¿hay cosas prohibidas? Hombre, prohibidas… Hay atrevimientos que no tienen mucho sentido, al menos práctico. Por ejemplo, poner el número de página en el margen lateral:



También es una cuestión semiprohibida poner el número en el margen interno. ¿Qué sentido tiene poner ahí el número, os preguntaréis? Está claro que no se trata de hacer la vida más fácil al lector. La razón más sencilla que se nos ocurre es diferenciarse del resto de editoriales con elementos de diseño diferentes. Ahora, de ahí a que uno tenga que abrir el libro hasta esguardamillarlo para poder leer el número de página va un trecho. 


Y el remate de los tomates: número de página en el margen interno y en la mitad de la página. Sí señor, sin complejos. ¿Dónde lo hemos visto? En una página de diseñadores. No os fieis de ellos: hacen cosas muy bonitas pero a veces muy poco prácticas: son el enemigo natural del editor, y eso mismo opinan aquellos de estos últimos, aunque lo cierto es que ambos se necesitan.



No vamos a entrar en el cuerpo de fuente elegido para el número de página porque con ese tema podríamos escribir una tesis. Echad un vistazo a los números de página de los libros que tengáis en casa y asombraos de su diversidad. 

Sigamos. 

¿Y si colocamos el número de página en el margen superior de la página? Entonces la perspectiva cambia. En ese caso suele considerarse que la labor informativa antecede al contenido, es decir, primero te digo qué número de página soy y luego me lees, las cosas a su debido tiempo. En estos casos, lo más frecuente es que el número se sitúe en la esquina exterior de las páginas. 


También en este caso puede haber situaciones extrañas. Una a tener en cuenta es la de Rayuela, de Julio Cortázar. Él planteó que en cada página apareciese el número de capítulo en el que uno de encontraba para tener una mejor guía de lectura, de modo que nos encontramos con esto: 

  
El número de capítulo es que se encuentra en el lateral pero, ¿no sería mejor en este caso poner el número de página en las esquinas inferiores, que es un lugar donde nos resulta más familiar que aparezca este? O, si no, puede tratar de solucionarse creando una separación entre el número de página y el cuerpo del texto principal, algo que podemos lograr fácilmente mediante un filete, que es esa línea que cruza la página en la parte superior



Por cierto, en la parte superior, como veis, muchas veces podremos encontrar un titulillo que nos indica qué estamos leyendo, lo que en el mundo de la edición se denomina folio. Pero eso lo dejaremos para otro día.

Continuará...

1 comentario:

  1. Para gustos los colores. Yo tengo predilección por la esquina inferior derecha. Manías.
    Saludos.

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